viajes en el tiempo

Parajoda

No le pareció para nada que lo esperara. La confusión y el desconcierto le parecieron tan reales como el que había sentido él mismo la tarde anterior, cuando había escuchado su voz en el teléfono saludándolo como si tal cosa.

Un vaga noción

¿Quién podía entender siquiera el principio del Principio Heyter? ¿Quién podía imaginarse el desarrollo helicoidal de las ondas temporales? Y ni que hablar, claro, del abismo del espacio tridimensional, frase que para colmo no dejaba de sonar algo impresionante.